Reseña Histórica
"COMUNIDAD ESPIRITUAL"
FRAY MARTÍN DE PORRES
Fray Escoba lo llamaban cariñosamente sus Hermanos
los Frailes Dominicos del Convento de Santo Domingo, Lima Perú
RESEÑA HISTORICA
DE LA
"COMUNIDAD ESPIRITUAL"
FRAY MARTÍN DE PORRES
El Hermano Héctor Hernando Galindo Camacho, de nacionalidad colombiana y nacido en Bogotá D.C, en el año de 1.931 es el fundador de la "Comunidad Espíritual" Fray Martin de Porres.
El Hermano Hector, fue llamado al mundo de los Espíritus el 25 de Marzo de 1.982 a la edad de 51 años, cumpliendo de esta manera el ciclo que le deparó la ley de causa y efecto en esta existencia.
Héctor Hernando Galindo Camacho (1.931 - 1.982)
Fundador "Comunidad Espiritual" Fray Martín de Porres
Espírita convencido, cuya mediumnidad (médium auditivo) afloró en marzo de 1.964 en el bello y pintoresco municipio, llamado Calima o (El Darién), ubicado al norte del departamento del Valle del Cauca en el occidente de Colombia; a donde había ido a vivir por cuestiones de trabajo para atender a sus obligaciones, pues ya era hombre casado y padre de una numerosa familia.
Allí en Calima (El Darién), es donde el Hermano Héctor conoce por casualidad, (causalidades) de la vida, a un Espiritista. Es así, como llamaban por aquella época en las provincias, a las personas (Médiums) que se dedicaban a realizar curaciones, busqueda de personas y objetos perdidos, ya que ésta era la costumbre. De tal suerte que, es éste personaje, de quien no tenemos lastimosamente referencias, quien ayuda a don Héctor en el desarrollo de su mediumnidad y despierta su curiosidad por el Espiritismo. Todo ésto a raiz de un grave accidente laboral que casí le cuesta la vida.
Efectivamente fue en su lugar de trabajo, cuando el Hermano Hector sufrió un (traumatismo toráxico por compresión), quedando atrapado en medio de 2 maquinas retroexcavadoras, pues su trabajo consistía precisamente en ser operario de este tipo de maquinaría pesada. Maquinaría que estaba siendo empleada, en la construcción de la Represa (Embalse) del Darién de ésta localidad. Fue tan fuerte el trauma, que no sólo le fracturo 3 costillas, sino que le hizo entrar en shock, quedando inconciente por espacio de más de dos horas. Debió ser atendido en el centro hospitalario del pueblo, y luego de estar ya fuera de peligro, el médico le dijó que debia dar gracias a Dios, porque estaba vivo de milagro. A los pocos días fue dado de alta, e inicio su proceso de recuperación.
Durante el tiempo de incapacidad y convalescencia, don Hector comenazo a notar que a consecuencia de este insuceso, escuchaba voces de personas que al parecer le hablaban, pero que él no lograba identificar, o saber a quien podían pertenecer. Fue entonces cuando decidió buscar la ayuda del Espiritista, para ver sí le podía explicar lo que le estaba sucediendo. Así mismo pensaba que tampoco se lo podía decir a cualquier persona, pues podrían pensar que se estaba volviendo loco. Con esta nueva situación, se vío en la obligación de dejar éste trabajo, por dos razones principales. La una por lo riesgoso del mismo y la otra, porque su familia le insistía que regresará a Bogotá D.C. en busca de un mejor trabajo. Finalmente tomo la desición de dejar el trabajo que había estado desempeñando, por espacio de un año y medio. No sin antes, despedirse de ésta hermosa provincia del Valle del Cauca y del Espiritista, su mentor y amigo, quien lo guiará en sus primeros pasos en este maravilloso y apasionante mundo del Espiritismo.


Calima (El Darién) Valle del Cauca Colombia
"Vista Embalse Lago Calima al fondo de la imagen"
Luego de regresar a Bogotá D.C. junto a su familia, se establecen en el Barrio Timiza, al suroccidente de la capital. Pasados unos días, tuvo la suerte de vincularse laboralmente como empleado adjunto al Ejercito Nacional de Colombia. Hecho que trajo tranquilidad y estabilidad económica a la familia. Mas por azares, aparentemente inexplicables del destino, que siempre acompañaron al Hermano Héctor en el trascurso de su vida; pasado un buen tiempo de estar trabajando para el Ejercito Nacional, una de sus hijas sufre una grave enfermedad que afecta sus riñones y después de ser llevada reiteradas veces a consulta con el médico general, sin tener respuesta favorable a los tratamientos ordenados, decide éste mismo médico, remitirla por el servicio médico del Ejercito Nacional, con los especialistas del Hospital Militar Central de Bogotá D.C.
Una vez allí, luego de los pertinentes examenes y después de una junta médica, deciden los médicos programar a la menor para cirugia, con el fin de extraer uno de sus riñones; es decir, de los dos, el riñon más afectado, pues estaba según afirmaban, casí inservible. Por iniciativa de la señora madre del Hermano Hector, doña María Dolores Camacho; quien angustiada por la situación de su nieta, decide ella misma hacerle la sugerencia al Hermano Héctor, para que hiciendo uso de su mediumnidad, evocará al Espíritu de un Médico, de quien habían oido hablar, de origen venezolano, conocido bajo el nombre de Doctor José Gregorio Hernández Cisneros.

Doctor José Gregorio Hernández Cisneros
Efectivamente, así lo hizo don Hector y al hacerle la consulta por la pequeña, el Espíritu del Dr. José Gregorio sugirió que por el momento no fuera operada y recomendo tomarse un mes de espera, durante el cual se le realizaría un tratamiento con medicinas naturales, a base de Plantas y Remedios Caseros. Además dijó que una vez iniciados los remedios caseros él vendría en el momento que fuera oportuno, para realizarle a la niña una cirugía al riñón afectado, es decir, la operaría espiritualmente. La condición expresa que puso el Espíritu del Doctor José Gregorio, fue que después de pasado el mes de tratamiento, la pequeña fuera llevada nuevamente a los médicos del Hospital Militar, para que se le practicaran nuevos examenes y sí los resultados mostraban que no había ninguna mejoría, entonces sí fuera operada.
La familia tomo la decisión de realizar el tratamiento indicado por el Espíritu del Doctor José Gregorio. Transcurrido el mes, la Sra. María, esposa del Hermano Hector, es quien lleva a la niña nuevamente al médico especialista del Hospital Militar Central. Allí ella le dice, que por cuestiones familiares debieron realizar un viaje inaplazable, y por esa razón no había sido posible llevarla la niña, para la ciguría de riñon. Luego del consabido regaño por parte del galeno, éste ordeno practicar nuevos examenes a la niña, con el fin de prepararla nuevamente para la cirugía. Pero se encontró con la sorpresa que ahora, el riñon mostraba grandes signos de recuperación y el estado general de la niña, era bueno. El médico obviamente indago a la madre de la niña, la señora María, en busca de una posible respuesta sobre la condición actual de la paciente. Ella le contesto diciendo que, de ser así, debío haber sido a consecuencia de la operación espiritual, que le había realizado el Doctor José Gregorio y a los remedios caseros, con hierbas (plantas medicinales) que le había mandado a tomar. Ante tal respuesta el médico le dijo: "¡Otra que me viene con el mismo cuento, sobre ese tal Doctor José Gregorio!. Bueno, sea lo que sea, sólo dele gracias a Dios, porque ésto es un milagro".
Todos estos acontecimientos influyerón inicialmente, para que a partir de ese momento el Hermano Héctor prestara su mediumnidad, con la finalidad de establecer comunicación con el Doctor José Gregorio Hernández, y poder realizar por su intermedio, consultas sobre las enfermedades de sus familiares, amigos y conocidos más cercanos. Pero con el transcurrir de los días y los meses, la noticia se fue extendiendo, hasta que llego el día, que venían personas desconocidas y cada vez en mayor cantidad; desde lugares muy lejanos preguntando a la puerta de su casa, por el Hermano Héctor y el Doctor José Gregorio (San Gregorio), en busca de ayuda, para las enfermedades y dolencias de todo tipo.
Ante esta inesperada situación, el Hermano Héctor tomó la desición de fundar la Comunidad Espiritual a mediados del año 1.968. Inicialmente con el nombre de "Comunidad Espiritual José Gregorio Hernández". Pero dadas las circunstancias de la época, en que el nombre del Doctor "José Gregorio" se popularizo tanto en Colombia, al extremo que comenzó a ser utilizado comercialmente, por charlatanes y personas inescrupulosas; que fueron desvirtuando el verdadero sentido de la asistencia espiritual, basada en la caridad y el amor al prójimo, que el Espíritu del Doctor José Gregorio brinda a través de su ayuda providencial. Ayuda que tiene como único y exclusivo objeto, el restablecer la salud de los más necesitados y que debe ser finalmente, el motivo principal por el cual, las personas deben recurrir a consultar a un médico.
Desafortunadamente, el uso indiscriminado del nombre de José Gregorio sucede aún en la actualidad. Pues en varios lugares de Bogotá D.C. y otras ciudades de nuestro país; existen Centros donde usan el nombre de Jose Gregorio o San Gregorio, con la excusa de la salud, para atraer a personas incautas, prometiendoles la buenaventura y la fortuna a través de predicciones y todo tipo de trabajos, para atraer la suerte, el dinero y el amor. Por toda ésta situación, el Hermano Hector tomo la determinación de constituir legalmente la Comunidad, mediante personería jurídica, con el actual nombre que hoy la distingue: "Comunidad Espiritual" Fray Martín de Porres.
Además de las razones anteriormente expuestas, debemos aclarar que existío otra razón primordial, por la cual don Hector finalmente adoptó éste nombre para la Comunidad Espiritual. Y es que, aparte de que ser Fray Martín de Porres un hombre virtuoso, fraile Dominico y Santo de la Iglesia Católica, cuya biografía hemos trascrito en otra página de esta misma web. Fue el Hermano Martín, uno de los primeros Espiritus que se manifesto a través de su mediumnidad, y por quien, don Hector sentía una especial devoción. Es así, como a partir de ese momento, el mismo Espíritu del Hermano Fray Martín, decide desde ese entonces, ser nuestro director y guía Espiritual.
Una vez definido el nombre por el cual sería conocida a partir de entonces "La Comunidad Espiritual" Fray Martin de Porres. Abrió sus puertas al público en la segunda mitad del año 1.968, en una casa del barrio Timiza de la localidad de Kennedy al suroccidente de la capital. Allí se inició la ingente labor que ha caracterizado a la Comunidad Espiritual, en cuanto a la atención fraterna a los hermanos necesitados, que acuden en busca de un concejo, una guía y una orientación, de parte de los (Espíritus) Hermanos del Plano Espiritual.

Panorámica de las Casas del Barrio Timiza de la Localidad de Kennedy
al suroccidente de Bogotá D.C. Lugar de la primera sede de la Comunidad Espiritual
Pero tal parece que los designios de los planos superiores, tenían trazado una existencia de caracter nomada, o si empleamos un tono, un tanto jocoso, sería un destino gitano. Pues, como lo veremos en el transcurso de esta reseña historica, para la Comunidad Espiritual, su estadía estubo marcada por el cambio de sede realizado en varias ocasiones. Y es así como a los cinco años de haber iniciado sus actividades en la casa de Timiza, en el año de 1.968, por cuestiones personales y de familia, el Hermano Hector y su comitiva de colaboradores, tanto del plano físico, como del plano espiritual, debiaron trasladar la sede a una nueva ubicación el año de 1.973. Esta vez, a una casa en el barrio Los Sauces, muy cerca de dos grandes y muy conocidas avenidas, como son: la Avenida Primero de Mayo y la Avenida Carrera 30 de la localidad de Puente Aranda en el sur de Bogotá D.C.

Barrio Los Sauces de la Localidad de Puente Aranda al sur de Bogotá D.C.
Lugar de la segunda sede de la Comunidad Espiritual
Un aspecto de suma importancia en relación al Hermano Héctor, durante su permanencia como Director de la Comunidad Espiritual, consistió en que él, siempre ejercio su mediumnidad, convencido de que ésta facultad debía estar única y exclusivamente, sólo al servicio de nuestros Hermanos de Luz o (Espíritus Superiores); quienes a través de éste ejercicio medianimico, prestan su ayuda sin egoismo, con la caridad y humildad que siempre les caracteríza, sirviendo a todo aquel, que a ellos acuden.
Para cumplir con estos ideales fraternos, el Hermano Hector, siempre estuvo guiado y asistido por la presencia de nuestros Hermanos del plano espiritual, como son el Espíritu del Hermano Fray Martín de Porres, nuestro Director, consejero y guía espiritual; del Espíritu del Hermano José Gregorio Hernández quien nos asiste en el campo de la salud y finalmente por el Espíritu del Hermano Felipe (Negro Felipe), quien nos asiste para la solución de problemas. Estos Hermanos fueron, quienes estimularon en don Hector, el estudio y la busqueda constante de aprendizaje, centrado en los textos de la Codificación de la Doctrina Espírita. En especial los libros de la autoría, del insigne Pedagogo Frances, Hippolyte Léon Denizard Rivail, conocido bajo el nombre de "Allan Kardec", seudónimo tomado de una de sus existencias pasadas y cuya biografía, también hemos transcrito en ésta web. Es así como el Hermano Héctor, aparte de volverse un estudioso consumado, exigía así mismo, el estudio a todos los colaboradores que asistían a la Comunidad; los cuales tenían por obligación personal, realizar la misma tarea. Y desde ese entonces, a comienzo de los años 70s, se abrieron los cursos y charlas sobre la Doctrina Espírita para principiantes y avanzados. Cursos de entrada libre y gratuita, dictados en la sede de la misma Comunidad hasta el día de hoy.
Su preocupación por mejorar más el servicio y la sistencia prestada, a la cada vez más numerosa cantidad de personas, que constantemente acudian a la Comunidad Espiritual en busca de ayuda para sus problemas, no solo de salud, sino también de indole personal y familiar; hicierón que el Hermano Héctor buscará la forma de actualizarse constantemente, asistiendo en varias oportunidades, tanto en Bogotá D.C. como en otras ciudades del país, a cursos, conferencias y congresos sobre la Doctrina Espírita, impartidos por exponentes no sólo de Colombia, sino, por personalidades venidas de otras partes del mundo, como es el caso de Divaldo Pereira Franco, Nilsón de Souza Pereira y María Aparecida Garbatti del hermano país del Brasil.
Y es precisamente en el mes de noviembre del año 1.974, cuando don Héctor en compañia de sus hermanos María Clemencia Galindo y José Manuel Galindo, y otros colaboradores de la Comunidad Espiritual como el Hermano Julio Ernesto Mejía, asistieron al "Primer Curso Intensivo de Pases", que en Bogotá D.C., dictó la Profesora María Aparecida Garbatti, en su condición de Directora del Departamento de Escuelas y Cursos Externos de la Federación Espírita del Estado de Sao Paulo, Brasil. Cabe resaltar que la asistencia a dicho curso, marco un hito importante, para la asistencia a las personas enfermas que acudian a la Comunidad. Pues es pertinente resaltar que con el aprendizaje y la práctica de estos valiosisimos conocimientos, el Espíritu del Doctor José Gregorio Hernández, implemento éste "Tratamiento de Pases", y fue el complemento perfecto del "Tratamiento Casero", que habitualmente el Doctor formulaba a los pacientes, para realizar en sus casas.

Maria Aparecida Garbatti (Cidinha), trabajadora de la
Federación Espírita del Estado de Sao Pablo (Brasil)
y grande entusiasta de las ideas espíritas.
Éste Tratamiento de Pases Espirituales, es el mismo que aún en la actualidad se sigue aplicando en la Comunidad Espiritual, a todos aquellos pacientes que asisten en busca de ayuda, para el restablecimiento de su salud. Dicho Tratamiento consiste en la aplicación de los diferentes tipos de Pases Energéticos en varias sesiones, según sean las necesarias que considere y ordene el Espíritu del Doctor José Gregorio, para la mejoría y recuperación de la salud de las personas. Los diferentes tipos o clases de Pases son: El Fluído o Radiación Fluídica, que generalmente se aplica en la parte o región enferma de la persona. El Pase Espiritual, El Pase Magnético y los Pases Colectivos o (Pasteur) para adultos y (Pasteurcito) para niños.
Como ya lo habíamos expresado anteriormente en la vida del Hermano Héctor, sucedieron hechos y situaciones aparentemente inexplicables; y el que vamos a relatar es uno de ellos, acaecido el 27 de marzo del año 1.975. Ese día en cuestión, era jueves santo, y don Hector estaba conduciendo de regreso a la ciudad de Bogotá D.C. de un viaje realizado al departamento de Bóyaca ubicado a unos 150 km, al norte de la capital. Venía en compañia de uno de sus hijos y al llegar a la altura del municipio de Choconta, siendo aproximadamente, entre las 10:00 y 11:00 de la mañana; sufrieron un aparatoso y grave accidente automovilistico, del cual su hijo afortunadamente salió ileso. No siendo así el caso del Hermano Hector, quien fuera llevado de inmediato al Hospital de ésta población, curiosamente llamado "Hospital San Martín de Porres". Pero por el estado de sus lesiones y su condición general, los médicos que inicialmente lo atendieron, decidieron que lo mejor sería, trasladarlo de emergencia en ambulacia a Bogotá D.C, llegando en horas de la noche, para ser ingresado en la central de urgencias del Hospital Militar Central de Bogotá D.C.
Al momento de su ingreso contaba con multiples lesiones, entre ellas, las más graves fueron; un traumatismo craneoencefálico y varias fracturas que comprometian su miembro inferior izquierdo, a la altura de la rodilla. En principio los médicos, buscaron la manera de estabilizar su crítico estado de salud, debido a la fuerte lesión en su cabeza. Luego de ésto, para descartar una posible fractura en el cráneo, decidieron tomar las placas radiograficas pertinentes y así poder determinar el grado de lesión. Pero se encontraron con la sorpresa, que las cuatro primeras placas salieron veladas (nubladas) y tan sólo en la última placa radiográfica, tomada el lunes de pascua, cuatro días después de su ingreso; pues ya era pasada la semana santa, se observó en dicha radiografía, una imagen en la que se evidenciaban claramente los signos característicos de haberse realizado una intervención quirúrgica en el cráneo. Ante tal situación, el médico Internista del Hospital, indagó a los miembros de la familia allí presentes, para saber porque motivo, el paciente había sido operado en la cabeza y cuanto tiempo hacia de ésto. La familia le dejá en claro al médico, que en ninguna oportunidad el Hermano Héctor, había tenido lesiones en la cabeza y jamás había sido intervenido quirurgicamente en el cráneo.


Panorámica Hospital Militar Central de Bogotá D.C.
Así mismo, se presento otra circunstancia durante este mismo accidente, lo que haría pensar en la intervención del mundo espiritual; pues según el dictamen del cirujano de turno en relación a las multiples fracturas de su pierna y rodilla izquierda, se sumaba el riesgo inminente de infección y que en estos casos suele terminar generando una necrosis de los tejidos comprometidos (gangrena). Por tanto, ante tal situación y para no poner en riesgo la vida del paciente se hacia determinante, tomar la desición de practicar la amputación del miembro en cuestión. Se dío aviso a los familiares del Hermano Héctor, sobre la desición de amputar y se programó la cirugía, para el día siguiente. Pero inexplicablemente, tal como relató el mismo médico a los familiares, durante la operación, él sintió una fuerza extraña, que lo llevó a cambiar de idea y a practicar una cirugía que jamás había realizado durante su vida profesional, con el feliz resultado de haber salvado la pierna de su paciente. Fue así como el Hermano Héctor, después de un proceso de rehabilitación largo, volvio a caminar, aunque con cierta limitación, pero igual habiendo salvado su pierna izquierda.
Todo lo acontecido en el caso del accidente del Hermano Hector, la gravedad de sus heridas y su casí que asombrosa recuperación; nos hace pensar en la asistencia del plano espiritual y en especial del Espíritu del Doctor José Gregorio, pues es muy evidente y notoria su influencia, sobretodo en la fuerza extraña que sintió durante la intervención quirúrgica el médico cirujano, que debía amputar su miembro inferior izquierdo y termino realizando una cirugía nunca antes practicada por él.
Después de su recuperación y total restablecimiento de la salud, el Hermano Hector continuo dedicado a las diversas actividades que le colmaban su tiempo como director de la Comunidad Espiritual. Tiempo que destinaba durante las horas de consulta, prestando su materia, como médium en ejercicio, para permitir la asistencia de los Hermanos del plano espiritual a las personas, que acudian en busca de ayuda para sus problemas de salud y demás. También dentro de sus labores como Director, estaban las de coordinar y velar por la adecuada realización de los Tratamientos de Pases ordenados por el Espíritu del Doctor José Gregorio y que se debían aplicar a los pacientes, por parte del personal de colaboradores que realizaban los Tratamientos en los días y horas preestablecidas para ello.
También se hace necesario mensionar que los Hermanos Espirituales, fueron quienes por iniciativa y sugerencia propia, propusieron que la Comunidad Espíritual realizara una Obra Social de ayuda a los más necesitados. Ante esta petición, el Hermano Hector, para dar cumplimiento a esta iniciativa, decidió implementar dos Obras de Caracter Social, destinadas a prestar un auxilio a las personas, que por su condición económica estuvieran muy necesitadas. Una de estas Obras fue la realización de "Las Primeras Comuniones", y la otra era "La Guardería Infantil", ambas destinadas a la ayuda de las familias de escasos recursos.
La Obra de las Primeras Comuniones, básicamente consistía en que los padres de familia, que tuviesen hij@s en edad de realizar la Primera Comunión (Sacramento de la Eucaristía de la Iglesía Católica) y que en Colombia es costumbre, con ocasión de ésta ceremonia religiosa, que se suele celebrar los días 8 de diciembre (Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María), hacer una reunión festiva de caracter familiar, mediante la cual se invitan a los familiares, amigos y conocidos más cercanos. Luego de realizar la Ceremonia del Sacramento, por parte del sacerdote en la Iglesia, se reune la familia para realizar un agasajo en el cual se departe una torta (pastel) y una comida especial. A su vez los invitados acostumbran, llevar un presente (regalos), para el niñ@ que acaba de hacer su Primera Comunión. Por tanto la ayuda de la Comunidad Espiritual, radicaba en que los padres que por su condición económica, no estuvieran en capacidad de costear a sus hij@s una fiesta de estas caracteristicas, y quisieran acceder a la ayuda debían inscribir a sus hij@s para realizar el Curso de Catequesis, dictado por un Hermano colaborador en la sede de la Comunidad Espiritual. Éste Curso de Catequesis se realizaba con la debida autorización del Cura Parroco de la localidad, quien a su vez al terminar la Catequesis, avalaba mediante un examen la preparación de los pequeños. Luego el día de la Primera Comunión, la Comunidad Espiritual asumía la compra de los vestidos para las niñas y los trajes para los niños. Así mismo el costo de la torta, de la comida especial, del salón y del personal de banquetes y meseros, para atender a l@s niñ@s y sus padres. A terminar la reunión a cada niñ@, se le entrega su obsequio (regalo), que generalmente consistia en una prenda de ropa.
La segunda Obra Social era La Guardería Infantil, este proyecto consistía en que la Comunidad Espiritual, rentaba una Casa destinada a ser la sede de la Guardería. La cual estaba equipada con todos los muebles, enseres, equipos e implementos, para prestar el servicio de alimentación, cuidado y atención a los niños. También se encargaba de contratar el personal para el comedor y las cuidadoras encargadas de l@s niñ@s. Éste servicio totalmente gratuito, se brindaba a los padres de familia de escasos recursos y que por su misma situación, no estuviesen en capacidad de pagar una Guardería para sus niñ@s. Una vez inscritos los niños en el programa, los padres no debían pagar ninguna mensualidad durante el año, o durante el tiempo que los niños estuvieran bajo el cuidado de la Guardería Infantil, se les proporcionaban una alimentación balanceada y los debidos cuidados, hasta las horas de la tarde, cuando los padres o un familiar los recogieran, para ser llevados a sus respectivos hogares.
Mas por cuestiones ajenas a su voluntad, pasados otros cinco años de realizar actividades en el barrio Los Sauces, se debió realizar otro cambio de sede, para la Comunidad Espiritual. En ésta ocasión la Comunidad fue trasladada a mediados del año 1.978 a su nueva sede, en una casa del barrio La Alquería ubicada sobre otra principal avenida, muy conocida, cuyo nombre es Avenida del Congreso Eucaristico o como mejor se la conoce, Avenida Carrera 68 de la localidad de Puente Aranda en el sur de Bogotá D.C. En este sitio la Comunidad Espiritual tubo la oportunidad de lograr extender su permanencia por un periodo de tiempo más prolongado de 43 años, durante los cuales sucedieron eventos y situaciones que pasaremos a relatar a continuación.
Casa en el Barrio La Alquería de la Localidad de Puente Aranda al sur de Bogotá D.C.
Lugar de la tercera sede de la Comunidad Espiritual por espacio de 43 años
Durante todo este trasegar de la Comuniad Espiritual, el Hermano Hector siempre estubo acompañado por su familia, amigos y demás colaboradores, quienes siguieron su ejemplo de ayuda y servicio a la causa de la Doctrina Espírita, manteniendo vivo en su pensamiento la maxima del Espiritismo que dice "Sin Caridad no hay Salvación". Es así, que desde los primeros días cuando se empezó a prestar la ayuda y el servicio a los pacientes, quienes colaboraron más directamente con don Hector fueron sus hermanos Rafael, Cilia, María Clemencia y José Manuel. En ocasiones creemos que las cosas suceden porque el destino o la casualidad lo quizo así. Mas transcurrido el tiempo, nos damos cuenta que las cosas suceden de una determinada forma, porque el plano espiritual ya tenía una programación preestablecida. De tal suerte que el ciclo reencarnatorio para el Hermano Hector estaba ya próximo a llegar a su termino, lo cual sucedio en el año de 1.982.
Es así como, en una mañana de un día martes del mes de marzo, don Hector al llegar a la sede de la Comunidad Espiritual, expreso a su hermano José Manuel, estar presentando un fuerte dolor de cabeza desde las primeras horas de la mañana. Era tan intenso el dolor de cabeza, que ni aún después de tomar un analgésico para aliviarlo, lograba disminuir el dolor. A eso de las 11:00 a.m., el Hermano Hector decide tomar un taxi rumbo al Hospital Militar, para ser atendido por urgencias, pues allí le correspondía ser atendido por su seguro médico. Una vez ingresado al servicio de urgencias, sus sintomas empeoran y a pesar de prestarle la correspondiente asistencia médica, muere a consecuencia de un evento cerebro-vascular hemorragico (Derrame Cerebral); habiendo determinado los médicos como causa principal de su deceso, haber presentado una Apoplejía Fulminante secundaria a un trastorno vascular hemorragico.
De esta forma inusitada y sorpresiva, para todos los familiares, amigos y demás hermanos colaboradores de la Comunidad Espiritual, el Hermano Hector cumplio con los designios trasados para su proceso reencarnatorio en este plano físico, retornando a la patria espiritual a la edad de 51 años. Mas, dejando tras su partida, un legado que se ha mantenido en el transcurso de los años y que fue en su momento asumido por su hermana María Clemencia Galindo, quien a partir de ese momento paso a ser la Directora de La "Comunidad Espiritual" Fray Martín de Porres.
Continuará...